Desarrollando “contenidos” hoy, ¿qué se necesita?

Quiero desarrollar un ejercicio, asociado al tema de desarrollo de contenidos educativos digitales, de una forma llana y bastante particular: quiero empezar por atrás. Algo así como una deconstrucción, o ingeniería inversa, al tema de desarrollo de contenidos.

La pregunta de partida es bastante simple: ¿qué necesitaría un profesor para desarrollar contenidos digitales ?

Las premisas base las vamos a tomar livianamente por ahora, no son la parte central del ejercicio. Nos baste con mencionar dos aspectos: [A] la “cultura youTube” en que vivimos ahora, con la que nos referiremos al uso pervasivo de contenidos digitales ya existentes, ya desarrollados y disponibles en escala. Se puede documentar, en otra instancia, los cambios que ha sufrido los medios y la prensa, y cómo las nuevas generaciones, bastante marcadamente, simplemente ya no consumen los contenidos tradicionales (prensa escrita, bibliotecas, e incluso la televisión!). A esa cultura nos enfrentamos, cuando llegamos a una “clase”, y en general, no hay como recurso más que un pizarrón. Y a veces un proyector, que típicamente despliega un “PPT”, o presentación. Y [B] el increible desarrollo de las comunicaciones, que han facilitado, entre muchas otras cosas, el e-learning, el blended learning, y en particular, el fuerte desarrollo actual de los cursos digitales abiertos en línea,  MOOC (por sus siglas en inglés, Massive Open Online Courses), que se han transformado en un agente dinamizador del dominio, y que puede cambiar las reglas del juego. Es decir, podemos estar viviendo un cambio fuerte en la forma en que se ha gestionado la educación en el último siglo.

Dado este entorno, este ambiente, asumimos el siguiente escenario: un colegio o universidad ha decidido que quiere preparar material digital de cierta calidad y en formato multimedia (cultura youTube). Estamos a cargo del proyecto, y nos acercamos (como equipo de proyecto) a una serie de profesores, para recabar sus impresiones, y a discutir acerca de cuáles serían sus necesidades. En base a esto, debemos formar un grupo de trabajo, que vaya ayudando a cada profesor a generar el material para cada clase específica que quiere realizar.

¿Qué estructura tendría este equipo? ¿Qué competencias debiera manejar? ¿Qué infraestructura o equipamiento? ¿Cuáles serían sus ciclos o y flujos de trabajo? ¿Podría haber un equipo permanente en cada institución, o debiera instalarse como organización  (¿una ATE?) y asesorar externamente a diversas instituciones?

Pareciera vislumbrarse bastante claramente que un rol o componente crítico del equipo debiera estar versado en comunicación y multimedia (producción audiovisual). ¿Bastaría con eso ? ¿ Debiera existir en el equipo un “diseñador instruccional”, que verifique que el plan a desarrollar cumple con los lineamientos pedagógicos y educativos ? ¿O bastaría con el profesor ?

Ahora, parte del ejercicio es bajar los requerimientos al mínimo (“bajo presupuesto”), y partir simplemente filmando al profesor (cámara, micrófonos, luces, algo de edición básica de video), la misma clase que realiza hoy. Y desde ahí  preguntarse, qué convendría ir agregando (aparte del video mismo) para que el contenido sea más claro. ¿Algunas láminas, algunos textos, algunos gráficos o animación?  ¿Hay cómo interpelar al estudiante, con alguna pregunta particular, por ejemplo, y que necesariamente deba contestar para continuar viéndo el material ?

Finalmente, asumiendo ahora que el contenido está muy bien explicado en un contundente material, que está disponibilizado en la red, y que el alumno puede leer y releer a su antojo, ¿qué pasa con “la clase”? ¿cómo cambiaría? ¿qué tipo de actividades realizaría el profesor?

Dejo hasta ahí el ejercicio, esperando haber dejado una serie de preguntas que reverberen, y gatillen reflexiones asociadas al desarrollo de contenidos educativos digitales.

Gracias por leer, y bienvenidos todo tipo de inquietudes!

(Comenten!)

 

 

Educación y Tecnologías digitales, inicio de transmisiones !

Se inicia, con este humilde primer “post”, una aventura por los desconocidos (y siempre dinámicos) territorios de las publicaciones digitales modernas. En este caso, en pos de indagar y compartir diversos hallazgos y reflexiones acerca del uso de las “nuevas” tecnologías en el ámbito particular de la educación, desde un foco crítico y social. Se espera con ello, lograr generar comunidad, debate y la necesaria discusión al respecto.

[Nótese que se hace ya desde una plataforma digital, inédita e inexistente hace tan sólo 5 años atrás, las denominadas “redes sociales”. Ahora me baso, me afirmo, en el trabajo anónimo de mucho tiempo y de muchas personas que hicieron posible este (ahora sencillo) hecho:  compartir mis ideas con muchísimas personas, en “la red”. Es decir con un alcance planetario!  Y poder hacerlo en minutos, desde mi casa, sin necesitar recurrir a ninguna organización, empresa o incluso persona adicional. Merece una pequeña reflexión, al menos, respecto de cómo las “tecnologías de la información y la comunicación” (TIC) ya han afectado nuestro accionar diario. Nosotros en particular, desde “el sur”, que estamos en la periferia de los grandes centros de poder y decisión, también hemos visto afectadas nuestras vidas con estos cambios (positiva y negativamente). Hecho el punto, disculpen la extensión!]

Nuestras temáticas, EDUCACIÓN y TECNOLOGÍAS, son cada una, un universo en sí, dinámico, en permanente movimiento.  Imposible dar una “definición” de ninguna de las dos, pues son “animalitos sociales” con vida propia y con muchas facetas. Trataremos acá simplemente de dar una breve pincelada a lo que nos interesa de cada una, de darles un foco.

Hablar de “educación” hoy en día, es muy difícil, y es necesario contextualizar siempre que se pueda. Educación hoy no se puede reducir a “enseñar/aprender”: involucra una cultura, un previo entendimiento, instituciones, ritmos. Sólo en la educación formal, en un país pequeño como Chile, se tiene hoy a casi 4 millones de personas involucradas, inscritas como educandos en el ministerio ! Es decir, hay una institucionalidad, reglas, criterios, ritmos, y cómo no decirlo, una natural “inercia” respecto a cualquier posible cambio (incluso cultural !). Están los tiempos en que los “alumnos” deben estar en el aula (a mi juicio, desde la implantación de la Jornada Escolar Completa, una barbaridad anti-pediátrica y anti-pedagógica!), las tiempos laborales de “horas-aula” de los profesores del nivel básico (Idem !), distintas escuelas de pensamiento pedagógicas, etc. Hasta la misma “sala de clases”, el aula,  donde el pedagogo ejerce, bajo distintas presiones por “pasar la materia/contenidos” que el ministerio haya definido como “lo que los niños deben saber a esa edad”.  Y un largo etcétera. Es mayoritariamente bajo ese contexto que se habla de “educación”, es decir, refiriéndose a la educación formal. Y ésta nos interesa, también (pero sin dejar afuera la educación informal), analizarla principalmente desde un ángulo sistémico.

Respecto a las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante, TIC), diremos brevemente acá que nos interesa el análisis principalmente desde sus efectos sociales, no de las tecnologías “en sí”.  En particular queremos indagar en el área de “Plataformas Educativas” existentes, y su materialización en distintos contextos; como también en el área de los “Contenidos”, su producción, “difusión” y las nuevas herramientas que nos disponibilizan las TIC para ello, pero, de nuevo, con el foco en lo social, y en cómo los sujetos han vivenciado estas nuevas capacidades, sus proyectos, sueños y frustraciones asociadas al “hacer” en el área.

Resumiendo:  comenzamos este  humilde blog sobre tecnologías y educación, con un foco en el análisis crítico, social y sistémico, esperando ser un aporte, y permanentemente abiertos a la necesaria discusión que alimenta el avance de las ideas.